La digitalización en la industria alimentaria

La digitalización en la industria alimentaria

Cada vez estamos más al tanto de la importancia sobre el efecto que la alimentación tiene sobre la salud y el medio, es por ello por lo que el perfil del consumidor ha evolucionado en los últimos años exigiendo la optimización de los recursos, sostenibilidad, calidad, y por su puesto seguridad en los productos que selecciona para su cesta de la compra.
Nosotros, los consumidores, tenemos la capacidad de moldear a las industrias. Un ejemplo de ello es el aumento de la financiación destinada a los estudios de neuromarketing por parte de importantes matrices empresariales durante la última década. A través de estos proyectos de mercadotecnia, se puede conocer el efecto emocional, de atención y la impronta que nos producen los artículos que adquirimos.

De forma paralela, también se analizan los patrones de comportamiento que dejamos en las redes sociales, y por supuesto, el rastro que dejamos en nuestras búsquedas por la red de redes, una información realmente valiosa sobre nuestros hábitos de consumo.

Desde nuestro sector, el de la aceituna de mesa, cada vez son mayores los volúmenes de producción, por lo que el control de los recursos, producción y vertidos debe ser férreo, evitando así riesgos en cuanto a la calidad y seguridad alimentaria, desde la recolección hasta los canales de distribución. Es este apartado, la geolocalización, la robótica y la automatización de los procesos están jugando ya un papel importante, cada vez más empresas apuestan por fusionar los últimos avances tecnológicos al tradicional sector aceitunero.
Para hacer frente a estos nuevos retos nosotros apostamos por la innovación, adentrándonos en el paradigma de la llamada “industria alimentaria 4.0”.

El uso de las nuevas tecnologías hace posible un continuo “feedback” de información, permitiendo en la mayoría de los casos la monitorización de los diferentes parámetros mediante servicios en la red, logrando así la integración de los datos, saltando al entorno del “Big Data” y con él realizar predicciones estadísticas instantáneas, respaldadas con algoritmos IA (inteligencia artificial.) Estos datos pueden proceder tanto de la industria, como de laboratorios independientes que velan por el cumplimiento de las leyes y normativas estatales, o las opiniones generadas por el consumidor.

Sin duda el futuro de la industria es el “Big Data”, la interpretación y análisis de un gran conjunto de datos. Pero no es la cantidad de datos lo que es importante. Lo que importa con es lo que las organizaciones hacen con los datos. El “Big Data” se puede dirigir para obtener ideas que conduzcan a mejores decisiones y movimientos de negocios estratégicos.
En definitiva, la “Industria 4.0” pretende lograr una producción flexible y personalizada a las demandas del cliente, un mayor aprovechamiento de los recursos ahorrando a su vez costes, y una gestión optimizada de los procesos productivos, siendo uno de los recursos más importantes el tiempo de fabricación.

Autor: Prof. Alfonso M. Ramos Benítez

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